lunes, 14 de septiembre de 2015

RESEÑA CRÍTICA

MEMORIAS DE UNA INFANCIA EN ÉPOCAS DE LA COLONIA.
 
Teresa de la Parra, bautizada Ana Teresa de la Parra Sanojo, nació el 5 de Octubre 1889 en París, Francia. Su padre, Rafael Parra Hernáiz, era cónsul de Venezuela en Berlín lo que explica la clase aristocrática de la familia. Cuando Teresa cumplió sus dos años, la familia decidió regresar a Venezuela donde vivieron cierto período en la hacienda de caña de azúcar de su padre, llamada “el Tazón”. Gran parte de los recuerdos de la infancia están recogidos en su segunda y última novela “Memorias de Mamá Blanca”. A pesar del hecho de que su obra es mínima consideramos a Teresa de la Parra como una de las figuras femeninas más destacadas de las letras venezolanas. Su escritura nos da una clara representación de la sociedad venezolana entre los siglos XIX y XX.
“Memorias de Mamá Blanca”, se caracteriza como su obra de madurez, escribió esas memorias en el año 1927 en París y añadió un año más tarde la primera parte introductoria, llamada “la Advertencia”. A partir de la publicación de su segunda y última novela en el año 1928. Teresa de la Parra murió en Madrid el día 23 de abril de 1936, a los 47 años. Después de trasladar los restos mortales a Venezuela para reposar en el panteón de la familia Parra Sanojo, Teresa recibió la fama que merecía.
“Memorias de Mamá Blanca” (editada en Venezuela por Editotial PANAPO en 1968, 102 pág) de la escritora venezolana: Teresa de la Parra (1889-1936). Esta obra nos da una mirada nostálgica de una Venezuela moderna (realmente en vías de serlo) sobre sus tiempos rurales y semiaristocráticos de la Colonia.
Esta novela me recordó a mi abuela y la casa donde vivía. Especialmente por la descripción de la casa de Mama Blanca parecia la casa de mi abuela paterna. El estilo literario de esta novela me pareció peculiar, y especialmente la razón que alega Mamá Blanca para hacerlo: Siempre le pedí a Dios que entre los hijos me mandara siquiera una sola hijita. Como es terco y le gusta hacer milagros cuando no lo molestan, me la mandó ahora: a los setenta años..” (p. 13). ¿Quién no se siente atraído por una autobiografía?.
La novela en su totalidad la interpreto como una hermosa metáfora sobre la sociedad de los tiempos de la colonia en Venezuela, los cuales no terminaron con la Independencia sino que se prolongaron hasta principios del siglo XX; y que son representados en una hacienda de caña de azúcar. En cada capítulo logra describir magistralmente algún actor de dicha sociedad, y como se relacionan entre si cada uno de esos actores o grupos sociales. Pero el texto no se limita solo a esta comparación, sino que también nos ofrece una descripción de varios modelos sociopolíticos y/o doctrinas: la aristocracia, el caudillismo, el positivismo, la democracia e incluso el comunismo.
La novela “Memorias de Mamá Blanca” nos relata algunos recuerdos de la infancia de Mamá Blanca, la tercera de una familia de seis hijas. Ella los apuntó hacia el final de su vida y los dejó a una chica joven, en realidad la editora de “las memorias”, con quien mantuvo una gran amistad. Todos los recuerdos están presentados por los ojos de Blanca Nieves, es decir, la joven Mamá Blanca cuando sólo tenía cinco años de edad.
Dividido en ocho partes, sin contar la primera parte introductoria llamada “La advertencia”, Blanca Nieves nos lleva a través de sus recuerdos más íntimos de la infancia. Trata de los primeros años de su vida pasados en la hacienda de caña de azúcar de su padre en Venezuela, sitúada en un pueblo muy cerca de Caracas. Cada parte acentúa en particular la inocencia y las travesuras de las niñas en la vida rural. Esto se opone a la vida urbana de Caracas después de haber vendido la hacienda y haber trasladado por la ciudad en la última parte.
El capítulo inicial “La advertencia”, presenta principalmente a la figura de Mamá Blanca desde el punto de vista de la escritora de la obra. La escritora nos cuenta de sus experiencias y su relación con la viejita Mamá Blanca quien aparece como la yo-narradora en los demás capítulos, aunque setenta años anteriores.
Por el general, cada título ya devela del recuerdo relatado en el capítulo que sigue. Desde ahora, Blanca Nieves toma la palabra y nos cuenta de su ambiente familiar. Tras haber presentado a todas las personas que viven y trabajan en la hacienda, dedica casi cada parte a una persona en particular. Entre otros, presta mucha atención a la relación con su madre y el carácter social. Ella forma realmente el eslabón importante de la hacienda que lleva tal como están las cosas. En el capítulo llamado “María Moñitos”, Blanca Nieves nos habla por ejemplo del evento diario con su madre al peinar su pelo negro y liso para que ella también tendría el pelo rizado como sus hermanitas. Durante este evento, la madre siempre contaba varios tipos de cuentos, los cuales aficionaban mucho a Blanca Nieves. Ella haría aquel evento diario porque sus hijas deberían ser impecables cada vez que llegaron huéspedes como por ejemplo el Primo Juancho y el amigo Vicente Cochocho. Ellos visitaban la hacienda frecuentemente. Se presenta estos huéspedes más detalladamente en la cuarta y quinta parte.
La figura del padre al contrario no se presenta tanto como la de la madre o de las hermanas. Blanca Nieves habla particularmente de dos de sus hermanas en vez de hacer resaltar a su padre. La relación con la hermana impetuosa Violeta sin duda ha dejado sus huellas sobre los recuerdos infantiles de Blanca Nieves. A causa de la desobediencia de Violeta quien gritó una mala palabra, las hermanitas no podían volver más al trapiche, es decir, el lugar donde Blanca Nieves pasó los tiempos más amenos de su vida. Sino, Blanca Nieves admite que esta pena probablemente ha contribuido mucho a los recuerdos inolvidables del trapiche donde siempre iban cuando se habían portado bien, o para bañarse, o jugar con cosas que hicieron ellas mismas.
Al otro lado, la muerte inesperada de la hermana Aurora también dejó una impressión imborrable en la vida de la familia. De esto se habla en el último capítulo cuando la familia había trasladado a la cuidad de Caracas, fuera del campo. Las chicas ahora necesitaban adaptarse a la vida urbana lo que no fue una tarea fácil. Dominaba la melancolía de regresar a la hacienda, aunque una sola vez regresado al paraíso perdido encontraban un entorno totalmente cambiado. Finalmente, Mamá Blanca termina sus memorias con la idea de que lo único que realmente importa son los recuerdos.
En “Las Memorias de Mamá Blanca” se puede distinguir dos temas interesantes que la autora menciona y acusa de una manera indirecta en su obra. El primer tema trata el aspecto de la posición de la mujer en la sociedad. A causa de las experiencias personales de la autora que la confrontaron con otras mentalidades fuera de su propio país de Venezuela, ella empezó a reflexionar profundamente sobre la verdadera situación social idealista. Luego, el segundo tema en la obra, trata el aspecto de progreso que representa la modernidad. La autora se pregunta en otras palabras si debemos experimentar la modernidad como algo realmente positivo o si el sistema de progreso más bien hace perder nuestro vínculo con lo tradicional.

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